(Sobre)viviendo 2 años sin compras

Hay proyectos buscados y otros que te llegan. Les cuento de uno mío que medio  lo busqué y medio me llegó; de cuando decidí ponerme a dieta de compras por dos años de mi vida.

Accesorios que NO ME QUITE, mi anillo Tarbay del fall 2007, El hueso de pollo de Erika Yelo y una pulsera que me da "good vibes" de Kudzu.

Los corazones de Tarbay me acompañaron los 2 años, los amo!

He dicho muchas veces que viví varios años fuera, en USA. Como sabrán, el mercadeo en Estados Unidos es fuerte, constante y a la medida. Son unos genios en identificarte y mandarte por correo, emails, llamadas, televisión y radio: lo último, lo más bello, aquel objeto sin el cual te hacen creer  que no puedes vivir.

Lo bello: el fashion, artículos de diseño, arte, accesorios, ropa, carteras, libros, carteras, zapatos, ropa, perfumes, carteras, zapatos, ropa, cremas, lociones, carteras… forman parte del grupo de cosas que más me gusta tener y estar rodeada. Ya lo sabí a, pero poco tiempo después de que volví a vivir en Caracas, fue evidente: Me encontré desempacando lo que había sido mi vida en los últimos años, de 9 maletas que trajimos en el avión, creo que 6 eran mías.  Dentro de esas 6 maletas solo tenía cosas nuevas, o cosas que tenían pocas semanas de haber sido usadas. El resto venía por barco, junto con el mobiliario y cajas y cajas especiales de más “trapos”.

Una camisita de un outlet de Banana Republic, unos Tom Ford que se me rompieron en algún momento de los 2 años (y no he repuesto) y una cinta de Target, pero parece Pucci (ja)

La chaquetita de bluejeans de Old Navy, media Caracas me ha visto usar

No se pueden imaginar las veces que me he puesto este pantaloncito negro, lo consegui en Topshop

Ese día intentando colocar las cosas en el closet provisional de la casa de mi padres, empiezo a contar que tenía muchos pares de zapatos nuevos: muchos, 12 vestidos largos de fiesta con etiquetas pegadas, tops de absolutamente todos los tipos, colores y aunque no lo crean tallas…. Ya se pueden imaginar, tenía una boutique.

Ok, el sobre de Liliana Avila que más ha salido en los últimos tiempos! Mi Anatolia amarillo!

Teniendo ese espectáculo frente a mi, tomé la decisión de disfrutar al máximo lo que tenía. Mi esposo y yo de cuando en cuando comentábamos que había gente que se tomaba tiempo, especie de “recreos” de compras, buscando apreciar lo que tenían y parando el ciclo de consumo. Yo como buena acuariana, soy idealista, y por supuesto que me encantaba la teoría pero nunca me había propuesto seriamente hacerlo. Me gustaba más el idealismo de tener un closet “a la Katie Holmes” en casa.

Esta blusa espectacular fue producto de un intercambio temporal

Con Yenny Bastida, a la blusita le saqué el jugo antes de devolverla, los "pantaloncitos negros" yet again

Pero esta vez había llegado la hora de mi recreo. Así que el experimento sería el siguiente: UN AÑO SIN COMPRARME NADA, con excepción de básicos de algodón y cremas para la cara. La idea en mi cabeza, era a lo Sheryl Crow:“….It’s not having what you want, It’s wanting what you’ve got…” (No es tener lo que quiero, sino querer lo que tengo).

El blazer marrón, tiene vida propia: le silbo y brinca del closet… siempre listo!  Nico, my 3 years old boy, tomó la foto

Empecé en los primeros días de marzo del 2009, al principio no me costó mucho porque empezaba bien provista, tenía absolutamente de todo y para todas las estaciones, en caso de que saliera algún viaje. Además estábamos de vuelta en mi querido país, y buscábamos casa, me extasiaba viendo la cantidad de pájaros que hay en Caracas, el Ávila y el hecho de que donde cae agua sale una planta.

Los jazz shoes de seychells! Estan en el dolor pero son muy cool (ésta tambien la tomo Nico)

Las bailarinas de Tory Burch, mis inseparables compañeras! Se les nota el paso del tiempo... pero han aguantado hasta el final!

Después de casi un año, en el 2010, estaba contando los días para salir de mi dieta. Recién mudados, con algunos proyectos a medio cumplir pero con muchas ganar de seguir construyendo; por fatalidad o gracia coincidió con una época de flujo de caja negativo. Lo que empezó como opción se volvió SITUACIÓN OBLIGATORIA. Territorio desconocido. Sigo sin comprar.

Con estas magnolias de MIG engalanaba lo que sea!

Este suetercito de forever 21 lo usé tanto en el 2009, que terminé enferma de el, no lo use más nunca.

En ese momento dije, voy a extenderlo un año más, no podía concebir que después de tanto tiempo no pudiese comprar. Empecé a creer que es verdad lo que piensas lo materializas. Días después nació Mariposachic, y allí empecé a conocer a decenas de diseñadores/creativos/creadores del país. Me empecé a acercar a sus talleres, atelier, casas, tiendas, pero no iba a comprar, iba como blogera. Me sentía demasiado extraña sin comprar. De los primeros que entrevisté fue a Verónica Pérez Clavier y su Grapee (allí tomaba fotos sin ojos para no antojarme), luego seguí con el Abrazo Marino de Tarbay (no llevé tarjetas de crédito), cuando visité a Liliana Avila, tenía a Allegria recien sacada, sentí que desfallecía, con Erica Yelo tuve momentos duros, en Shadki veía sin antojarme para mi, así como si estaba en el departamento de caballeros de una tienda… y así con todos los diseñadores.

Por supuesto, que como al año y medio de dieta empecé a aburrirme de mi ropa, y allí empezó lo divertido, los jeans largos me los comencé a arremangar para hacerlos “distintos”, igual con las camisas, use layers y layers, me puse blazer hiper elegantes con franela y shorts para hacer un outfit cool (así como lo dicen en las revistas pues), también aprecie de manera casi religiosa el  uso de accesorios. En otras ocasiones asaltaba los clóset de mis hermanas, amigas, inclusive llegué a hacer intercambios  de ropa por temporadas. También empecé a recibir más regalos que en mucho tiempo, mi esposo me veia muy “flaquita” y me regalaba cositas.

Hoy dos años después, sigo viva!  Creo que no lo volvería a hacer, es muy difícil. Todavía tengo vestidos con etiquetas en mi armario, me perdí de usar algunas tendencias y no se crean sigo soñando con un closet lleno de cosas chic y buenas, pero sin duda cambié, ya  no es la cantidad de cosas que me compre sino saber escoger piezas que me gusten, que me queden bien y de buena calidad; me siento más madura y segura de cuando saber decir que no, sin duda un poquito de dieta no me vino mal.

AHORA LA DIETA SE ACABO!!!! Let’s SHOP! =)